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Un desarrollador de Bitcoin plantea tres respuestas que imponen costos al robo cuántico

Un desarrollador de Bitcoin plantea tres respuestas que imponen costos al robo cuántico

Puntos clave

  • Cory Fields propuso tres experimentos mentales para que los intentos de robar bitcoins vulnerables a ataques cuánticos requieran compromisos financieros.
  • Los conceptos recurren a garantías, staking por adelantado o subastas, pero ninguno es una propuesta definitiva.
  • Siguen sin resolverse los índices de cobertura de las garantías, las reglas de las subastas, las ofertas perdedoras y la distribución de los fondos recuperados.

Tres conceptos para encarecer el robo cuántico

Cory Fields, desarrollador de software de Bitcoin en la Iniciativa de Moneda Digital del MIT, ha planteado tres posibles formas de disuadir futuros robos de Bitcoin mediante tecnologías cuánticas. Compartidos en la lista de correo de desarrollo de Bitcoin, los conceptos buscan que un atacante arriesgue sus propios BTC al intentar apropiarse de monedas que siguen siendo vulnerables a ataques cuánticos. Se basan en garantías, bloqueos temporales o subastas, en lugar de dar por sentado que sus propietarios pueden proteger los fondos vulnerables.

Fields presentó los mecanismos como experimentos mentales, no como cambios definitivos para Bitcoin. Señaló que podría ser posible implementarlos mediante un soft fork, pero eso no significa que se vaya a adoptar ninguna propuesta ni especifica cómo funcionaría en la práctica. La idea central es que un intento de robo implique un costo financiero para el atacante, lo que podría dar a los titulares legítimos una forma de recuperar valor si alguien intenta gastar sus monedas vulnerables.

Las ideas distinguen entre los titulares que pueden preparar de antemano una prueba criptográfica, los propietarios de fondos vulnerables cuyas claves podrían perderse y las transacciones antiguas de Bitcoin que podrían someterse a una subasta. Esta distinción importa porque los conceptos no ofrecen una defensa uniforme para todas las monedas. Cada uno asigna el riesgo y la posible recuperación de manera diferente, y deja por resolver detalles sustanciales antes de poder evaluar cualquier implementación.

Quantum Landmines pondría en riesgo el colateral

La primera idea, llamada Quantum Landmines, entra en juego antes de que las computadoras cuánticas puedan vulnerar la criptografía existente. Un titular de Bitcoin adjuntaría en secreto una prueba criptográfica a una pequeña cantidad de BTC en una salida resistente a la computación cuántica. La prueba pretende acreditar que el titular conocía previamente la clave privada asociada a una salida vulnerable, lo que permitiría al propietario legítimo demostrar su derecho más adelante si un atacante intenta apoderarse de esas monedas.

Si alguien roba posteriormente una salida vulnerable, las reglas de gasto poscuánticas propuestas exigirían que las monedas se transfirieran junto con una cantidad equivalente de BTC resistentes a la computación cuántica, aportados como colateral por el atacante. La salida resultante quedaría bloqueada durante un período determinado; 30 días se presentan como ejemplo. La demora abriría un plazo para que quien disponga de la prueba comprometida pueda presentar una reclamación.

El bloqueo no determinaría automáticamente quién es el propietario de las monedas en disputa. Según el concepto, el propietario legítimo revelaría la prueba comprometida con anterioridad y podría reclamar el colateral del atacante. Esto invierte la suposición habitual de que un ladrón puede simplemente transferir los fondos robados a otro lugar: un gasto dirigido expondría parte de los propios BTC del atacante a la pérdida. Por tanto, el alcance práctico de la propuesta depende de reglas de prueba y de gasto que aún no se han especificado.

Dos modelos de subasta abordan distintas vulnerabilidades

La subasta con staking de Fields está dirigida a tenencias vulnerables cuyas claves privadas podrían perderse, dejando a los propietarios sin posibilidad de proporcionar la prueba anticipada que utiliza Quantum Landmines. Los participantes pondrían en staking BTC resistente a la computación cuántica antes de que se materialice una amenaza cuántica. Sus fondos actuarían como ofertas anticipadas por salidas vulnerables y ofrecerían otra vía para reclamar aquellas cuyos titulares originales no puedan utilizar el mecanismo de las minas cuánticas.

Si un atacante intenta robar uno de esos fondos objetivo, el modelo exigiría una garantía equivalente. Tras un período de espera inicial, los participantes que hayan puesto fondos en garantía podrían revelar sus ofertas y reclamar parte de esa garantía. El diseño también permite que otros participantes presenten ofertas inferiores o superiores, y el resultado se determinaría según las reglas de la subasta. A diferencia de una prueba de propiedad comprometida de antemano, el proceso se basa en la garantía y la competencia entre participantes.

Esta estructura plantea preguntas prácticas sobre quién puede aportar fondos en garantía, cómo se relacionan las ofertas con determinados fondos vulnerables y cómo determina la subasta la parte que corresponde a cada participante. La fuente no ofrece respuestas, y Fields incluye las reglas de la subasta y los coeficientes de garantía entre las cuestiones de diseño aún sin resolver. Por tanto, la idea describe un modelo de incentivos, no un método definitivo para identificar a los reclamantes legítimos ni distribuir los fondos de un atacante.

El potencial técnico se enfrenta a preguntas sin resolver

El tercer concepto, Sats Auction, no exigiría que los usuarios pusieran monedas en garantía por adelantado. En cambio, un intento de gastar bitcoins antiguos activaría una subasta tras un período inicial de bloqueo temporal. El mejor postor recibiría las monedas, menos su propia oferta, mientras que el segundo mejor postor perdería la suya sin recibir nada. Así, el intento de gasto se convertiría en un momento en el que los participantes podrían competir.

La justificación que expone Fields es que esta estructura podría encarecer cada vez más la participación reiterada de los atacantes y quizá disuadir los intentos de robo. Se trata de una medida disuasoria propuesta, no de una prueba de que el mecanismo impediría los ataques o identificaría de forma fiable a los propietarios legítimos. Sus efectos dependerían de las reglas de la subasta, de las ofertas de los participantes y del tratamiento de las ofertas perdedoras: todos ellos son detalles que siguen sin definirse en la descripción de la propuesta.

La amenaza cuántica más amplia también es objeto de debate en los antecedentes proporcionados. El mes pasado, Alice & Bob estimó que una computadora cuántica con 29.588 qubits de gato podría descifrar una clave privada de Bitcoin en unos 62 minutos. A principios de este año, el analista on-chain James Check sostuvo que ni siquiera el robo y la venta de monedas de la era de Satoshi pondrían en peligro la supervivencia de Bitcoin. Las opiniones contrapuestas dejan en incertidumbre la magnitud de la amenaza y sus consecuencias, mientras que los tres conceptos de Fields siguen siendo exploratorios.

Fuente: CryptoPotato

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